jueves, 8 de noviembre de 2018

Días 12 y 13 Milford Sound

Seguimos nuestro camino al sur, nos vamos a los fiordos, en concreto a Milford Sound, dentro del Parque Nacional Fiordland. En este caso la palabra sound no hace referencia a sonido sino algo similar a fiordo, no se la diferencia geográfica entre fiord y sound pero en resumen son lenguaas de mar que se adentran en valles glaciares. Allí vamos a pasar dos días. Volviendo a donde estábamos, amanecemos en Wanaka, el día sigue despejado así que hacemos nuestra rutina mañanera habitual y comenzamos a conducir. Debemos llegar antes de las 7 pues solo se puede acceder por una  carretera y la cierran a esa hora por obras, vamos sobrados de tiempo pero no debemos confiarnos por lo que contamos estos días, los trayectos pueden hacerse más largos de lo habitual. Al poco de salir de Wanaka subimos bastante, hasta casi tocar la nieve, por aquí cerca hay varías estaciones de esquí, al llegar a lo alto, la vista es espectacular y comenzamos el descenso hasta el Lago Wakatipu, por otra espectacular carretera que bordea el lago, camino de Queenstown, la ciudad más importante de toda esta zona, tiene aeropuerto o sea que para lo que se ve por aquí es bastante.



Aprovechamos para llenar el depósito, en más de 100 km no hay nada habitado, y nos dirigimos a Te Anau, última ciudad antes de adentrarnos en el Parque Nacional. La única forma de llegar a este sitio es por esta carretera, son 120 kilómetros de puro espectáculo, no creo haber visto nunca un sitio tan bonito, primero enormes explanadas flanqueadas por auténticas paredes de piedra, poco a poco te adentras en un frondoso bosque y comienzas a subir hasta que la vegetación desaparece y entre bloques de hielo y roca caen infinidad de cascadas naturales, decenas de hilos blancos, apenas un hilo de agua pero que cae cientos de metros, el hecho de que el día esté nublado y con una fina lluvia lejos de estropearlo lo hace más sobrecogedor.



Una vez atravesado el túnel la vista al otro lado es aún más impactante, siguen esas paredes verticales con ahora cientos de hilos de agu que caen, un enorme valle que apenas se ve por las nubes pero se intuye y poco a poco mientras descendemos vuelve a aparecer la vegetación, nuevamente bosque, casi tropical con zonas donde prácticamente no llega la luz. Por momenyte sientes abrumado, no sabes donde mirar... por fin llegamos a nuestro alojamiento, Milford Sound Lodge, está a 1km de lo que es el sitio en sí, lo llamo sitio porque Milford Sound no es un pueblo, solo hay moteles, un pequeño puerto y un aeródromo. El alojamiento es sencillamente increíble el paraje, desde nuestra cabaña vemos en frente una enorme pared, cubierta de árboles por dónde caen tres o cuatro cascadas, dos de ellas muy grandes, a la izquierda enormes montañas nevadas y a la derecha un caudaloso río de agua azul celeste...  



Nos alojamis y yo me voy de excursión a explorar la zona, el día está gris y a punto de llover pero repito que eso creo que le pega  a este sitio. Me acerco por un camino hasta un punto donde además debido a la marea baja es posible adentrarse unos metros en el fiordo, desde aquí solo se puede observar el espectáculo y oir el silencio que hay. Cerca se ve como car una estruendosa cascada, a izquierda y derecha sendas montañas que emergen del agua casi verticalmente con sus cumbres nevadas aún, en medio se ve como se aleja ese río de mar mientras se distinguen a lo lejor más cascadas que caen al mar. 





Tras disfrutar y fotografiar el paisaje toca volver a la habitación, cenar y descansae. Mañana aprovecharemos para hacer un minicrucero por este fiordo.
Amanecemos de nuevo en Milford Sound y oareceyque el tiempo hoy va a ser muxho peor que ayer, de momento llueve sin parar, no con mucha violencia pero sin pausa,. Nos vamos al “puerto” de donde salen estos cruceros y junto con 200 chinos nos  embarcamos, afortunadamente ellos van en excursión organiyy tienen comida buffet abajo, Raúl y yo nos vamos arriba donde estamos solos. Una vez arrancamos nos subimos a la azotea del barco, no para de llover, por momentos incluso algo de granizo pero la ocasión lo merece. El crucero dura una hora y media y recorre el fiordo hasta salir a mar abierto, por el camino se acwrcaya todas y cada una de las cascadas, llegando incluso a colocarse debajo de ellas, empapando a todos los que están fuera en la paete de abajo delante. Nosotros disfrutamos del espectáculo desde arriba y aunque también nos cae agua de forma generosa, no es ningún problema, nos limitamos a disfrutar y sacar fotos. La verdad que ha sido espectacular.



Tal como está el día hoy no valos a hacer mucho más salvo descansar y cenar, no para de caer agua y esas cascadas que tenemos en frente del chalet han aumentado mucho su caudal, un espectáculo. Sin duda éste sitio es de los más bonitos que he visto nunca, lo cierto es que si algún día vienen a NZ, no lo duden, este es el sitio, es un must como dirían los anglosajones, vengan aquí, sin dudarlo y vengan en coche y quédense una o dos noches o tres si tenéis intención de alguna caminata y por supuesto hagan el crucero y luego ya podéis ver todo lo demás con tranquilidad, que también es muy bonito pero esto sin duda es lo que ha hecho merecer la pena venir hasta aquí . No me canso de decirlo pero este sitio es más que bonito, es prácticamente virgen, no creo que sea muy distinto a hace mil años, es imposible que ningún hombre haya podido asentarse aquí. 









Con estas espectaculares imágenes me despido hasta mañana, estos días no he podido actualizar el blog porque esto es tan remoto que el internet va como en 1990. Mañana nos valos al sur del sur del sur, a Oreti Beach, Bluff,  para ya posteriormente iniciar dl viaje de vuelta hasta Auckland aunque para eso quedan unos días más todavía.










Hasta mañana

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