jueves, 8 de noviembre de 2018

Día 11 Wanaka

Empezamos el día en Arthur’s Pass, hoy amanece completamente despejado, desayunamos en nuestro motel y vamo a poner rumbo sur, bajaremos de nuevo a la costa oeste para luego ir hacia el sur, intentaremos ir a ver uno de los dos glaciares que hay para luego volver de nuevo a la montaña para quedarmos a las puertas de los fiordos neozelandeses, en Wanaka, ciudad que está en la orilla del enorme lago que también lleva su nombre. Deshacenos parte del camino hecho ayer para volver a la costa de nuevo, mientras arriba estaba desoejado aquí llueve y el mar está también revuelto. Mientras avanzamos hacía el sur vuelve el paisaje tropical mientras al fondo se siguen viendo las montañas nevadas, una combinación bastante curiosa. 


Los kilómetros pesan ya, llevamos ya más de 2000 y lo que hace unos días era hablar sin parar ahora es uno conduce y el otro duerme o simplemente descansa aunque también tenemos nuestros ratos de charla y risas. Conducir por Nueva Zelanda cansa un poco más, no hay autopistas y las carreteras son muy sinuosas y claro no es lo mismo hacer 300km en una autopista que en una carretera de doble sentido llena de curvas, donde te encuentras con camiones y caravanas cada dos poe tees y aunque son muy educados y siempre que pueden se apartan para dejarte pasar, no siempre es posible y hace que parezca que no avanzas. Pese a eso nosotros de momento vamos a buen ritmo, hemos calculado etapas cortas y siempre salimos con tiempo de sobra. Seguimos circulando por la carretera de la costa y poco a poco nos acercamos a dos de los glaciares que se pueden ver aquí y casi a nivel del mar, los glaciares Fox y Framz-Joseph, ambos pueden verse bien caminando o en rutas en helicóptero. Nuestra idea ss acercarnos al glaciar Fox, el camino es más corto, apenas un par de kilómetros, por 5km el otro, y no vamos sobrados de tiempo. Además de ser más largo te deja masylejos del propio glaciar mientras que en el glaciar Fox puedes acercarte hasta unos 500m. La verdad que todo en el viaje ha ido bien hasta ahora, al llegar a la entrada al Glaciar Fox, está cerrada, las lluvias de estos días han provocado corrimientos de tierra y no se permite el acceso, además ha habido crecidas de los ríos y es peligroso, nostendremos que   conformar con verlo de lejos, hay un pequeño camino mas adelante que lleva a un mirador, no es lo mismo  pero esto es así.


Bueno retomamos la carretera y ponemos rumbo a Wanaka, situada al sur de Los Alpes del Sur, a orillas del lago y a las faldas del monte Aspiring. Según nos alejamos de nuevo de la costa se va despejando el día nuevamente, volvemos al paisaje alpino, montañas y bosques, nuevamente Suiza. Por el camino paramos a echar gasolina y tomar un café, donde el dueño de la gasolinera le pidió a Raúl si podía enaeñarle sus abdominales, no se si nos hubiera salido gratis la gasolina si Raúl no fuera tan tímido, como le dije, a veces hay que sacrificarse por el equipo... pero no coló. Ya en rumbo nos encontramos de frente con extremo norte del lago Wanaka, es un lago enorme, rodeado por altas montañas nevadas, la carretera discurre por momentos pegada a la orilla, parece que en cualquier momento va a desaparecer. Otra vez, y ya no es novedad, el paisaje es tremendo, mires donde mires parece una postal, tras recorrer más o menos la  mitad del lago la carretera gira al este para ahora bordear el lago Hawea, lago mellizo del anterior apenas separado por una lengua de tierra, más de lo mismo.



Por fin volvemos al Lago Wanaka y llegamos a Wanaka ciudad, un pequeño pueblo, muy turístico, muchas tiendas, moteles, restaurantes y casas preciosas aunque cerradas, supongo que también es lugar de veraneo. El día nos recibe completamente despejado, y con veinte grados, buscamos un motel cerca del lago, dejamos las cosas y nos vamos a cenar, nos apetece un buen cacho de carne y eso hacemos, 400g de ternera neozelandesa, exquisita. Mientras Raúl se va a descansar yo como buen fotógrafo cojo mi equipo y salgo inmortalizar estas magnificas vistas y aprovecho para quedarme hasta la noche ya que el cielo está despejado y el lugar es propicio para intentar sacar  fotos de la vía láctea. Me  pongo en la orilla del lago y solo queda esperar, fotografiar y disfrutar. A pesar del aire frío que se mete la experiencia es reconfortante, el cielo de noche en una ciudad que cuida la contaminación lumínica es espectacular, en esto si tenemos mucho que aprender, estoy en medio de una ciudad, solo un poco apartado y es posible ver todo el cielo estrellado y ya en noche cerrada la vía láctea. A quien le guste la Astrofotografía esto es como una piscina de bolas para astrofotografos, disfruto como un enano. Pese a las horas que son se ve más o menos gente en la calle y eso que es lunes, aunque me da que es algunytipo de fiesta local, porque cada dos por tres hay fuegos artificiales por aqui cerca. Con la cámara y la retina llena de imágenes regreso a la habitación, son casi las 12 de la noche y llevo desde las 9 fuera, toca descansar que mañana vienen más emociones.







 


Hasta mañana!!

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