jueves, 1 de noviembre de 2018

Día 6 Waimeha

Nos vamos al sur, penúltimo día en la isla norte, hoy llegamls al extremo más meridional dd la Isla Norte, al Cabo Palliser, bueno al lado, en Waimeha, un alojamiento que parece una especie de campamento base en medio de la Antártida. Pero vayamos al principio, empezamos en Taupo, donde ayer caía el diluvio universal y al amanecer el cielo está completamente despejado. Esto nos permite poder ver el Lago Taupo en todo su esplendor con el Tongariro NP al fondo. Como siempre salimos a desayunar antes de partir, comentar que hasta el momento de las mejores comidas que hemos visto por aquí son los desayunos, salmón, aguacate, queso, huevos, verdura etc... desayuno fuerte, comoda ligera y cena temprana, ese es nuestro día a día gastronómico. 



Hoy tenemos uno de los días más largos al volante, 400km. Atravesaremos el macizo central de la isla y bajaremos de nuevo hasta la costa. Empezamos bordeando el Lago Taupo hasta el sur, como decíamos ayer el paisaje va cambiando poco a poco, las colinas verdes van cambiando a algo más alpino, frondosos bosques de coníferas  y altos picos cubiertos de nieve. Hoy es el primer día que podemos decir que hace bueno y eso nos permite ver los picos más altos de la Isla Norte, ya que pasamos casi al lado, el Volcán Ngauruhoe y el Ruapehu a casi 2800m de altura,  para los frikis, esos dos volcanes y sus alrededores es Mordor en la película del señor de los anillos. Aqui de repente vuelve a cambiar el paisaje, desaparecen los árboles y aparece un paisaje desértico, solo hay piedras y arbustos, de hecho descubrimos que la zona se llama Desierto de Rangipo. 




Continuamos la marcha y ahora empezamos a descender y vuelve a aparcer el verde, las colinas, las vacas y las ovejas, habitante más numeroso de Nueva Zelanda, apenas hay pueblos ni gente, podría ser la campiña inglesa en 1745 tranquilamente. En uno de los pocos sitios que hay paramos a tomar un café antes de continuar. 
Hoy alteramos un poco nuestros hábitos ya que donde dormimos no hay nada así que hoy hacemos al reves, almuerzo más contundente y picoteo para la cena. Por eso unos kilómetros más y paramos a comer. Paramos en Feilding, una especie de pueblo prefabricado, creo que cualquier vater en España tiene más años de historia que esto, solo hay algún comercio, comida rápida y algunas casas. 


Apenas nos quedan 200km para llegar, eso son al menos tres horas, salvo en los alrededores de Auckland no hay autopistas, solo carreteras de doble sentido, en general en buen estado y excepto en ciudades que es 50km/h el límite de velocidad en todas partes es 100 km/h da igual el tipo de carretera. Conducen bien por aquí, van muy tranquilos y respetan los límites además son muy educados, todo aquel vehículo mas lento, desde grandes camiones a turismos se apartan para dejar pasar desde que pueden por lo que apenas hay que adelantar. Además cada pocos kilómetros hay zonas específicas para dejar pasar.  Poco a poco nos vamos acercando a la costa, hace ya tiempo que dejamos atrás cualquier atisbo de civilización y en un paisaje completamente pelado, a la izquierda colinas verdes y a la derecha el Océano llegamos a nuestro destino, Waimeha, una serie de contenedores usados como habitaciones y mada más., como dije antes parecía una base antártica masyque un alojamiento, pero el sitio es maravilloso. Nos recibe el dueño, John, un exjugador de rugby, cerveza en mano y hablando un inglés muy campechano, le decimos que tenemos una reserva y ni lo comprueba solo nos dice que elijamos contenedor, eso si primero nos pregunta abiertamente si somos “maricas” para ver si nos daba una o dos camas, lo dijo tan espontáneamente que empezamos a reirnos, le dijimos que mejor dos camas pero que tampoco sería la primera vez que compartíamos cama, luego nos ofreció unas cervezas para ir a ver la habitación...  a ver quien le decía que no. Nos invitó a pasar la noche con el y sus amigos, hoy era día de cerveza y dardos, creo que estaba poniendo a prueba nuestra masculinidad pero no, le dijimos que queríamos descansar y yo en concreto tenía pendiente una sesión de fotos nocturna, para eso vine hasta aquí. 


Nos acomodamos, al llegar hay bastantes nubes lo que puede arruinar mi intención de hacer foto nocturna pero poco a poco se ve como empiezan a abrirse claros en el horizonte, aún hay esperanza. Nos duchamos y picamos algo como cena mientras oscurece, y si, se despeja por completo,  la noche promete, estamos en medio de la nada, sin contaminación lumínica así qie toca preparar el equipo, empezando por el abrigo, hace frío, unos 10° y viento así que la sensación es de la mitad por lo menos, y pasar a la intemperie un par de horas puede ser duro. Según se va poniendo el sol empieza el espectáculo, primero los planetas, Marte, justo encima nuestra y Júpiter brillante en el horizonte, luego poco a poco se va poblando de estrellas el cielo hasta que ya con noche cerrada es incontable el número de estrellas que se ven. Enseguida se distingue la cruz del sur, cerca se ven dos manchas blancas, las nubes de Magallanes, dos galaxias cercanas a la tierra y al fondo se empieza a ver esa nube en el cielo que indica que la vía láctea y su centeo galáctico están ahí. Tras quedarme un buen rato contemplando el espectáculo me pongo manos a la obra, las condiciones no sob muy buenas porque hace mucho viento pero es casi lo de menos, es una vista espectacular, sobrecoge y te hace sentir insignificante. Solo recuerdo sentie esto en el desierto Australiano, les recomiendo que alguna vez observen el cielo estrellado en algún lugar sin contaminación lumínica en kilómetros a la redonda, lo he visto muchas veces, en España también se puede pero en sitios como este o un desierto es especial. Estuve bicheando un buen rato con la cámara y ya casi a las 2am y muerto de frío creo que llega el momento de retirarme a dormir. Mañana último día en esta isla, iremos a la capital, Wellington, para el viernes coger el ferry que nos lleve a la isla sur. 



























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