Pues llegó el momento, última entrada en el blog. Volvemos a casa!! Estos dos dias los dedicaremos a volar, será un viaje largo, unas 33 horas, saldremos de Auckland a las 8:15am del miércoles 14/11, hora Canaria (21:15 en Auckland) y no pisaremos nuestra isla hasta el Jueves 15/11 a las 18:15 (Viernes 7:15am si siguiéramos con la hora de Auckland) si no hay imprevistos... así que lo que nos queda por delante no es poco, y como siempre, el viaje de vuelta no es lo mismo. No os voy a contar mucho, intentaremos dormir, ver películas y escuchar podcasts que hemos descargado de forma masiva esta mañana todavía en Auckland.
Han sido tres semanas muy intensas, como ya dije uno de estos días, es el viaje que menos kilómetros hemos hecho, pero quizás el más duro de conducir. Para que puedan comparar
2012 EEUU 7597 km
2014 Australia 6844 km
2016 Canadá 8651 km
2018 Nueva Zelanda 5185 km
Nueva Zelanda ha sido un país que ha colmado las expectativas. Su gran atractivo es la naturaleza y es exuberante, hemos estado en playas paradisíacas, playas inhóspitas, bosques tropicales, pinares, alta montaña, fiordos, llanuras... ha habido lluvia, mucha, sol y hasta nieve, todo eso en apenas 16 días. Ambas islas son muy distintas, incluso la gente, la isla Norte es la más poblada (vive el 80% de la población) es donde están las dos primcipales ciudades, Auckland, la más poblada, más cosmopolita, con más vida y mejor clima al estar más al norte y Wellington, la capital, más inglesa, más aburrida y puerto de unión con la isla Sur. A título personal si tuviera que vivir en una de las dos me quedo con Auckland aunque en líneas generales no se si es un país para vivir en él, ir de vacaciones no te da una medida real de lo que es vivir en un sitio, todos nos quedaríamos a vicir en muchos sitios solo habiéndolo visto de vacaciones... por supuesto el nivel de vida es excelente, pero son muy ingleses y al final culturalmente acabamos chocando aunque haya cosas que podemos copiar. El resto de la isla norte está lleno de pueblos pequeñitos sin apenas signos de vida salvo en puntos muy concretos y turísticos como Taupo y su lago y las zonas geotermales. Es muy raro por no decir imposible ver a alguien por la calle a partir de las 6 de la tarde. No nos costó adaptarnos a su horario, haciamos solo dos comidas al día, desayuno, potente y cena temprana, más que nada porque como te despistes un poco con la hora, te quedas sin cenar, eso si lo copiaría de su estulo de vida, se descansa mucho mejor cenando a esas horas, 6-7 de la tarde.
Nos quedó por ver el extremo norte de la isla, el Cabo Reinga, Puke Nui y sus dunas etc, alguna caminata por el Tongariro y la zona de Roturua pero no daba tiempo a todo y siempre hay que tener una excusa para volver.
La Isla Sur es muy distinta, es ampliamente rural, muchas granjas, muy despoblada, de humanos, no así de ovejas... es prácticamente virgen, salvo Christchurch y Queenstown el resto son pequeñas poblaciones prácticamente deshabitadas, como nos dejó claro aquella española que vimos en Kumara, no hay apenas vida, no se hablan entre ellos y no les gusta hacer amigos, no viajan, ni siquiera al norte y los consideran extranjeros. Aquí desde luego hay que ser muy ermitaño para vivir, pero por contra, paisajisticamente es increíble, predomina la montaña y el bosque, aunque también tiene su costa y sus playas estas no son tan apetecibles para el baño. Dejo a parte la que para mi es la zona más bonita de la isla y puede que del país, Fiordland National Park y en concreto Milford Sound, como ya dije, es visita obligada e incluso si tenéis tiempo y el clima acompaña planear alguna caminata.
Por cierto por si alguien siente curiosidad, no he mencionado en ningún momento a los Maories, los primeros habitantes de Nueva Zelanda, no existen, apenas se ven por ahí y hay muy poco mestizaje. Apenas suponen un 1% de la población y los pocos que hemos visto muchos viven en la indigencia u ocupan determinados puestos de trabajo. Supongo que no el 100% será así pero que más allá de la haka de rugby (en la selección son casi todos blancos) y algún chiringuito que tengan montado para turistas, es todo una mentira, solo vimos un pequeño poblado exclusivo para ellos, aislado en una playa. Se hace el paripé de ponerlo como lengua oficial y rotular todo en ambos idiomas pero nadie lo habla, aquí solo se habla inglés y además dado que su fonética es igual a la española los blancos no tienen ni idea de pronunciarlo.
Bueno, pues entre aviones y escalas escribo esta última entrada, el viaje llega a su fin, espero que les haya gustado. He querido transmitir mi visión personal y particular de este país, ha sido una experiencia maravillosa, ha merecido la pena ir hasta tanlejos para verlo, no lo duden, si les gusta la naturaleza, este es el sitio.
Me voy no sin antes agradecer a Pino, pues sin su colaboración esto no sería posible y por supuesto a Raúl, fiel compañero en estos ya cuatro viajes, son innumerables las horas que hemos pasado juntos al volante, en moteles de mala muerte y sitios de todo tipo, siempre hablando y riéndonos de todo. 2020?... ya veremos todavía no hemos decidido nada, realmente nunca lo hacemos hasta un año antes.