miércoles, 31 de octubre de 2018

Día 4 Hahei

Primer día en carretera, 180km hasta Hahei, en la península de Coromandel. Recogemos el coche muy cerca del hotel, nos dan un Ford Kuga, un SUV de tamaño intermedio. Tras todo el papeleo y burocracia nos ponemos en marcha, hoy conduzco yo, pensé que iba a costar más pero desde el principio llevé muy bien lo de conducir por la izquierda, debe ser que lo recuerdo de hace 4 años. Ningún incidente ni nada que destacar. Eso si, bastante concentrado en no meter la pata, todo es al revés, las rotondas, los ceuces, los controles a la izquierda .. lo que es inevitable dado que las palancas de intermitente y limpiaparabrisas también están al revés es poner el limpiaparabrisas cuando quieres cambiar de carril y poner el intermitente cuando llueve pero salvo eso lo llevamos bastante bien.




El tienpo no acompaña, llueve bastante, a ratos de forma violenta, y esta lluvia nos acompañará casi todo el camino. Nuestro primer objetivo es salir de Auckland y luego buscar un supermercado para comprar provisiones para llevar siempre encima y agua. A unos 50 km vemos uno, compramos fruta, agua, frutos secos etc... algo para picar si hace falta, desde que estamos aquí solo hacemos dos comidas al día, desayuno y cena.  
El paisaje recuerda mucho a Asturias, todo verde hasta donde alcanza la vista, según nos acercamos a la costa el césped es cambiado por bosques muy frondosos con aspecto casi prehistórico con unos helechos gigantes (la hoja es el escudo de los all black) y árboles altísimos donde es imposible ver más allá. El terreno es miy accidentado con muchos picos. Lo cierto es que hipnotiza, si no fuera por la carretera parecería una isla virgen.



Por fin llegamos a nuestro destino, Hahei, un pequeño pueblo costero en medio de un bosque pegado a la playa con unas casas impresionantes, aunque la mayoría cerradas por lo que intuyo que debe ser lugar de veraneo. Increíblemente el tiempo aquí nos acompaña, hasta hace apenas unos kilómetros parecía que el cielo se nos caía encima y sin embargo aquí hasta hace sol a ratos.  Hemos alquilado parte de un casoplón por Airbnb y la verdad qie al llegar nos hemos quedado impresionados, está situada algo alejada del pueblo, en una ladera que da directamente al mar, desde ahí tenemos acceso directo a la playa simplemente atravesando un poco de bosque. Las vistas desde la terraza (foto de abajo) son la playa de arena blanca con agua azul clarito y todo rodeado de gran cantidad de vegetación. Dejamos las cosas y lo promero que hacemos es bajar a la playa, estamos solos y aunque no llueve e incluso a ratos sale el sol tampoco está para bañarse el día pero no desmerece para mada. De hecho el agua no está muy fría.



Tras picar algo nos disponemos a realizar una excursión hasta otra playa, Cathedral Cove, está a unos 3 kilómetros caminando desde aquí. Preparo mi cámara y nos ponemos en marcha. El camino discurre en medio de la naturaleza, la primera mitad es por un camino de tierra y barro y la parte final está pavimentada. Tiene mucho desnuvel, estás continuamente subiendo y bajando. Te dan ganas de sacar fotos a cada paso que das, a ratos es casi oscurodad total y de repente grandes claros que permiten ver el mar prácticamente ahí al lado. Bosque, plantas de colores, helechos de esos gigantes, sonidos de aves exóticas, prados, ovejas...  por momentos parece selva y de repente un bosque centroeuropeo, hay un poco de todo. .  Caminamos tranquilamente y en unos 45 minitos llegamos a la playa. Estamos prácticamente solos. Mismo tipo de playa, arena blanca, agua azul y la playa está dividida en dos por un saliente de tierra que está agujereado en medio formando una enorme cueva que comunica ambas playas, esa cueva es la que da el nombre a la playa (Cathedral Cove). Simplemente nos quedamos ahí a observat y descansar. En un momento dado nos quedamos completamente solos, mientras Raúl simplemente se tumba en la arena yo cojo mi cámara y me pongo a “jugar”. 




Estamos casi una hora y emprendemos el camino de vuelta, llegamos nos duchamos y son las 7, hora de cenar aquí. Cenamos en casi el único bar que está abierto, destilan su propia cerveza y su plato principal es la hamburguesa de cordero, nos parece un menú estupendo. La temperatura es tan agrafable que cenamos fuera y nos tomamos unas cervezas antes de irmos a casa a descansar. 
Ha sido nuestro primer día en ruta y la verdad que no ha defraudado, mañana más, nos ponemos rumbo sur, de camino pasaremos por la ciudad de los hobbit y terminaremos en Taupo, ciudad situada prácticamente en el centro de la isla, ya os contaré. 



















Hasta mañana

martes, 30 de octubre de 2018

Día 3 Auckland

Tercer día de viaje y por fin nos vamos a Nueva Zelanda, dejamos atrás Melbourne y Australia y añadimos un nuevo país a nuestra lista. Nos levantamos pronto para poder desayunar bien en el hotel e ir con tiempo al aeropuerto, el vuelo sale a las 12. Volaremos con Qantas, la aerolínea australiana, el vuelo dura poco más de tres horas... un paseo después de lo que llevamos, y en Nueva Zelanda hay dos horas más que aquí así que entre eso y que hoy se cambia la hora en España terminaremos el día con una diferencia horaria de +13 con respecto a Canarias. Nos vamos al aeropuerto en taxi, se tarda una media hora y el precio son unos 70$ (50€) allí tras proceder al check in nos dirigimos al control de seguridad, que he de reconocer que es muy lento y poco eficiente, se pasa un filtro previo donde te registran la mochila para ver que llevas, luego tras una cola bastante lenta pasas la mochila por el escáner y tu por otro escáner corporal, para luego nuevamente revisar todas las mochilas una a una al otro lado, en fin un desperdicio de tiempo y un sistema muy poco eficiente y la verdad no sirve de mucho.




Vuelo tranquilo y llegamos a Auckland a la hora prevista, compramos nuestras tarjetas para el móvil, sacamos algo de efectivo y cogemos un Taxi rumbo al hotel, también está como a una media hora del aeropuerto. Siendo la hora que es tenemos el tiempo justo para dar un paseo y buscar algo para cenar. Auckland tiene 1,5 millones de habitantes (30% de la población de NZ), es domingo y está todo muy tranquilo, nada que ver con el bullicio de Melbourne, aún así la sensación es que este país es algo más tranquilo, más protestante (religión) un poco como la parte blanca de Sudáfrica. También aquí las calles están impecables, apenas hay gente en la calle salvo algunos turistas. Visitamos la Sky Tower, una torre de telecomunicaciones usado también como mirador donde hay también restaurantes y bares, no es de las más altas que hay, apenas 200m , pero estará bien para ver una panorámica buena de la ciudad. De la visita poco que destacar salvo lo rápido que suben los ascensores, hace que se te taponen los oidos, sube a unos 20km/h.  Te permiten la opción de hacer bungee e incluso pasear por fuera de los cristales atados con cuerdas, pero a mi esas cosas no me llaman la atención. 




Tras visitar la torre y parte de la ciudad nos vamos a cenar, la oferta no es muy amplia y casi todo lo que hay es oriental, algún mejicano y un restaurante árabe... la verdad nos apetece comer algo rico y que mejor que comida árabe. Tras una suculenta cena y un par de cervezas ya es hora de ir a hotel de nuevo. Mañana empezamos una nueva aventura en coche y hay que descansar. No podemos decir que hayamos visto Auckland en profundidad pero tampoco hay mucho más que llame nuestra atención además qeu volveremos aquí para volver a casa así que no es nuestra única visita. 





Este día no da mucho de si para este blog, pero ya mañana empieza lo bueno. Espero que les esté gustando.


Hasta mañana 




domingo, 28 de octubre de 2018

Dias 1-2 Melbourne

Primeros días del viaje y por primera vez no es para coger coche sino para tener tiempo libre. Ha sido una buena idea, hemos podido descansar y adaptarnos rápidamente al horario, llegar de noche y poder dormir ayuda bastante. Resumiré los dos dias en una sola entrada. 
En líneas generales Melbourne es una gran ciudad, tiene 5 millones de habitantes (el 25% de la población de Australia) y ocupa una gran extensión, tiene el típico CBD de cualquier ciudad americana y muchos suburbios alrededor, y en uno de esos nos alojábamos, en Prahran. A grandes rasgos nos recuerda mucho a San Francisco, menos hippie pero el mismo estilo, ciudad muy abierta, con mucho ambiente y de estilo europeo. Muchísima inmigración asiática y muchos cafés y restaurantes allá donde vayas. Es fácil moverse es una ciudad plana y además cuenta con tranvía, metro, taxis, uber... etc
El primer día lo empezamos desayunando en el hotel, desayuno contundente pero muy rico, aguacate, salmón, queso... la mañana la dedicamos a ir a visitar la playa más famosa de Melbourne, St Kilda’s Beach, son 7km y decidimos ir caminando, hace buen tiempo, está despejado y tenemos unos 16ºC. Por el camino vemos muchas casas estilo victoriano, todo muy bien cuidado con jardines y mucha tranquilidad, tenía un cierto parecido al Garden District de Nueva Orleans, aunque más limpio, esa es otra de las características de esta ciudad, la limpieza, se podría ir descalzo tranquilamente. La playa no tiene nada destacable más allá de la gran cantidad de casoplones que hay en primera línea. Aprovechamos para tomar una cerveza y volver de nuevo a la ciudad. 



Tras meternos 14 kilómetros caminando volvemos al hotel a estirar un poco las piernas y salimos a cenar y tomar algo. Viendo que el 90% de los restaurantes que hay son asiáticos optamos por ese tipo de comida, tras caminar un rato elegimos uno al azar, tiene buena pinta, música en directo y mesas alargadas para compartir, solo esperamos unos minutos y nos sientan, tuvimos suerte porque poco después la cola para esperar mesa era considerable. Pedimos gran cantidad de platos, sinceramente no se ni que era pero lo cierto es que estaba muy rico, empanadillas, un plato con salmón, medio picante, arroz especiado etc mereció la pena. El servicio bastante rápido y precio aceptable. Después de cenar decidimos tomar algo por ahí, es Viernes y todavía es pronto, encontramos un local en la parte alta de una licorería, parecía algo clandestino pero estaba curioso, era como un ático gigante con una barra y mesas para sentarse, un estilo muy NY, pedimos un par de cócteles y pasamos el raro analizando a la fauna local, poco que destacar, ingleses... como curiosidad una de las camareras que nos atendió al oírnos hablar obviamente preguntó de donde éramos, al decirle que éramos de España nos dice que ella también había estado en España, en Magaluf.... 30 horas de viaje, 20.000 km y te vas a Magaluf, todo lo malo que le pase es poco... en fin...  bueno ya va siendo hora de volver, aunque el jet lag no ha sido un problema lo cierto es que ahora si estamos cansados así que nos vamos al hotel a dormir.

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En nuestro segundo día vamos a visitar el centro de la ciudad. Llegamos hasta el en tren/metro, de camino pasamos delante del Melbourne Park, donde se juega el Open de Australia de tenis. El centro no se diferencia mucho de cualquier gran ciudad, calles anchas, mucha gente, tiendas, cafés y como era de esperar y con la gran cantidad de inmigración asiática también hay un barrio chino. Tras dar una vuelta y tomar una cerveza en una terraza en la orilla del rio Yarra seguimos de paseo hasta la hora de cenar, aquí se cena a las 6... nuevamente vuelve a tocar asiático, esta vez chino , la comida bien aunque peor 

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Que la de anoche. La verdad que ya estamos cansados y tenemos ganad de llegar ya a NZ así que nos vamos al hotel a dormir, mañana toca volar a NZ y empezar lo bueno.
En resumen, Melbourne es una ciudad, grande, limpia y con mucha vida pero con los inconvenientes de una gram ciudad, para mi gusto Sydney es algo más ordenada, los de aquí dicen que es bastante más aburrida, pero bueno yo lo prefiero al bullicio y jaleo de Melbourne, pero si,  un buen sitio para vivir, con una calidad de vida muy alta
Hasta mañana!!


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sábado, 27 de octubre de 2018

Día 0 Gran Canaria - Melbourne


Pues otra vez estamos aquí y van cuatro , otro viaje más y cuatro años después volvemos a Oceanía, esta vez Nueva Zelanda aunque con escala en Melbourne. Por delante más de treinta horas de viaje... empezamos pronto a las 5 de la mañana nos recoge el taxi para el aeropuerto, viajamos solo con mochila, no facturamos y eso facilitará mucho las cosas. 



El primer vuelo a Madrid transcurre con normalidad, es el más corto de los tres y todavía estamos frescos, al llegar a Madrid nos espera la escala más larga del viaje, cuatro horas hasta el próximo vuelo así que aprovechamos para comer primero ya que pese a hacer check-in online, nos “obligan” a pasar por el mostrador de facturación a recoger las tarjetas para enseñar el pasaporte y el visado. No es mayor problema de no ser porque eso nos obliga a salir de la terminal y tener que pasar de nuevo el control de seguridad... no será el último... quitar cinturón, botas, saca la cámara etc... por fin ya dentro solo queda esperar.
Por fin embarcamos hacía Dubai, 7 horas de vuelo, saldremos de Madrid a las 15:20 y llegaremos a Dubai sobre las 00:30 hora local. Afortunadamente vamos en salida de emergencia y además en una fila de solo dos asientos, créanme, ya que no somos lo suficientemente ricos para ir en primera este es el mejor dinero invertido del viaje, pagar por ir en salida de emergencia, sin duda... aunque luego el karma nos castigaría 
bueno primer vuelo largo aunque no el que más, pese a que deberíamos dormir, por el horario que es se nos hace difícil, películas, internet, hablar etc va pasando el tiempo, en medio de todo eso tenemos la “suerte” que en la explanada donde está la salida de emergencia viene un chico peruano, Atilio, con ganas de dar conversación, nos cuenta su vida obra y milagros mientras pide a la azafata una copa de vino tras otra, nos habla de meditación y vida sana mientras se pimpla una botella de vino y acaba colocado como una araña, al principio un poco por educacion pues le escuchas y hasta respondes a alguna cuestión, ya llega un momento en que empiezas a activar el modo “si, si, claro, claro”, por momentos deseando una turbulencia para que se tenga que ir a su asiento, hasta que ya directamente me pongo mis auriculares y me pongo a escuchar lo que sea, un gesto bastante claro que no me interesa lo que me cuentas y eres un pesado... tardó un poco pero se dio cuenta... y entre pitos y flautas llegamos a Dubai.
Aquí la escala es más corta, solo dos horas y media tiempo suficiente aunque no de sobra, nuevo control de seguridad, bastante light, aunque implica quitar botas etc, los empleados del aeropuerto son bastante pasotas, probablemente ganen un pastizal (estamos en Dubai) y se la pela todo, hay como 5-6 empleados en cada escáner pero ni uno solo mira la pantalla...hablan y ríen entre ellos... la terminal está en obras y hay que coger una guagua para ir a la puerta de embarque, tras recorrer las entrañas del aeropuerto en guagua, no exagero si tardamos como 20 minutos en llegar, al llegar, de nuevo, control de seguridad... esta vez ya paso un poco y ya ni saco las cosas de la mochila que se supone hay que sacar, nuevamente 5-6 empleados por escáner y todos descojonados, el que está sentado, en teoría mirando el monitor, está a su aire con el monitor apagado, a esta gente les sobra el dinero y sobredimensionan los puestos de trabajo solo por tener a gente ocupada. Al final a lo tonto llegamos a la puerta de embarque con el tiempo justo para comprar algo de comer y pasar a la sala de embarque, en Dubai es como en los aeropuertos españoles antiguamente, hay salas de embarque en vez de puertas y para pasar a la sala de embarque, sorpresa!! Tienen que revisar las
mochilas una a una, supongo que para compensar lo que no hicieron los anteriores, todo bien pero no nos dejan pasar una botella de agua comprada ahí mismo, a esas horas no me voy a poner a discutir, por fin pasamos ya un poco hasta las narices de todo y nos tiramos en el suelo a comer y parar un poco porque desde que llegamos al aeropuerto no hemos parado.



Por fin último vuelo, destino Melbourne, se preguntarán que si vamos de viaje a Nueva Zelanda a que narices vamos a Melbourne, la explicación es fácil, por cuestiones técnicas debíamos salir este día en concreto y hoy no había vuelo directo a NZ pero si con escala en Australia, el problema es que era una escala larga, 7-8 horas y tras 30 horas meterte 7 más en un aeropuerto para luego 3 horas más de vuelo no es plan, aprovechando que llegaremos a Melbourne a las 23:00 nos cogimos un hotel en la ciudad, dormiremos como dios manda y de paso nos quedamos dos dias a conocerla, en nuestro anterior viaje solo pasamos de largo, y ya descansados y adaptados al nuevo horario nos iremos a NZ. 
Volviendo a lo de antes, nos queda por delante el vuelo largo, 14 horas. No vamos en salida de emergencia pero si en un asiento con espacio extra para las piernas, otra gran inversión, esta vez si vamos en fila de 3 asientos pero al lado va un señor mayor (más adelante nls dirá que tiene 78 años y volvía de pasar 3 meses en Italia) que se pegó casi todo el vuelo durmiendo. Este tipo de vuelos da igual como los afrontes son interminables, duermes, ves películas, hablas, comes, vuelves a dormir, vuelves a comer, vuelves a hablar y cuando te quieres dar cuenta todavía quedan 9 horas más de vuelo... incluso diría que queda más que antes de dormir... solo la emoción de saber que empiezas el viaje te hace mantener la compostura... llegué a ver a Raúl intentar dormir en el suelo del avión, dos metros de tio ahí tirado (su asiento no tenía asiento delante porque la fila de delante era de dos) la azafata le dijo que tuviera cuidado de no obstruir la salida de emergencia a lo que le contestó que con lo hecho polvo que estaba si había que pisarle para salir del avión que no le importaba, lo asumía... estuvo gracioso porque fue algo así tipo.. “ja, ja, ja... que gracioso... anda levanta de ahí...”  la verdad es que le entiendo llega un momento en que no sabes en que postura ponerte...  una de las cosas curiosas de este vuelo es que en 14 horas pasas un día entero, salimos de noche (03:00) durante el vuelo amaneció, fue de día gran parte de el y volvió a anochecer hasta llegar en noche cerrada. (23:00). 
Por fin en Melbourne, 30 horas después, mientras en Espana era jueves al mediodía aquí ya era casi viernes. A diferencia de Dubai aquí fue todo rodado, apenas había cola en el control de pasaportes, al no tener que recoger maletas adelantamos mucho tiempo unido a que lo que es la aduana en si la pasamos bastante rápido, bueno de hecho nos mandaron directos a la salida sin pasar por el control.


Por fin en la calle otra vez, temperatura fresca pero agradable, unos 12ºC, ya solo queda coger el taxi y llegar al hotel, la última vez que estuvimos en Australia llegamos a las 6 de la mañana y nos tocó aguantar despiertos todo el día, terminamos como dos extras de The Walking Dead... a esta hora es otra cosa, al hotel a dormir y además estamos muy cansados, creo que ha sido buena idea viajar así...
Tenemos ahora dos días por delante para aclimatarnos u descansar, ya os contaré....